Mis días transcurren apacibles en estas gélidas montañas. Un dia lo paso subida en un telesilla y al día siguiente lo paso retorciéndome de dolor cual culebra.

Para mi sopresa he descubierto una costumbre un tanto peculiar de los Austriacos que me ha dejado impactada y sin posible recuperación durante unos cuantos meses.

Ayer salí a dar una vuelta con el guiri y para variar fuimos a una discoteca de las llamadas "Après-ski". A parte de ponerte el peor ron con coca cola que me he bebido en mi no tan corta vida el pincha discos ameniza la velada con canciones que conseguirián levantar a un muerto de la tumba.

Yo pensaba, ilusa de mi, que las canciones que oía, típicas tirolesas, hablaban de las montañas, de los alpes, de las flores y de las cabras, pero ayer me enteré, mientras se me atragantaba la copa, de que hablan de sexo. Pero no de sexo en plan: " Esta noche haremos el amor bailandooo",no,no,esto es una idiotez en comparación. Estas canciones dicen lindezas del tipo: "me pones cachondo so puta" con un tono tan folclórico y jovial que jamás te lo imaginarías.

Y allí estaba yo, mirando desde la barra a toda la panda de degenerados cantando canciones al son de "la polla record" y sin el menor signo de rubor.

Luego nos quejamos nosotros de las letras del reggeton.