Cuando estaba en Madrid definía mi vida como la de un insecto que pasa el día volando entre flores y reposando en hojas. Aquí en Austria soy una auténtica bacteria. Me he pasado los dos últimos días jugando a la video consola con el guiri, zampando y descargando pelis, en el más auténtico encierro. Lo único que me extraña es que aquí no engordo y me vuelvo pelotita como cuando pasaba las horas en Dublin.

Una de las gratas sorpresas que me han acontecido en estos dos días es descubrir que los memes han pasado la frontera de los blogs y han llegado al famoso Facebook. Ayer me llegó desde Nueva York un meme en el que tienes que enumerar 25 cosas sobre ti; lo rellenaba una vieja amiga de la infacia a la cual no veo desde hace años y de la que solo tengo unos vagos y estupendos momentos del preescolar.

Mientras leía sus 25 puntos mi sonrisa se iba agrandando. Parecía que lo había escrito yo. No es posible estar tan de acuerdo en tantas cosas, no es posible que en una sintesis tan escueta sobre su vida yo sienta que ya desde pequeña elegía con lupa a mis compañeras de juego.

Tengo ganas de viajar hasta Nueva York y volver a recuperar (ahora mismo la he recuperado, pero en un mundo aparte) a esa amiga con la que tengo tanto en común.

Ha sido un descubrimiento la mar de agradable.