De pronto, mientras fregaba los platos al mas puro estilo maruja, informal pero arregla' esperando al guiri, me he dado cuenta de que hay algo en este mundo mucho más potente que el super glue. Si, los kellogs special K  y después el puré de patata.

He empezado, o eso creo, una dieta estúpida que me lleva a pasar un hambre infernal y que no me amputa ni medio michelin. El caso es que una de mis normas, tal y como lo dicta la revista Elle, es cenar cada noche un bol de kellogs bien cargadi...

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